Archivo mensual: diciembre 2010

Bin Laden no existe

Esta es la sorprendente revelación de Wikileaks (aunque el archivo todavía sigue encriptado, lo siento chicos). Al parecer, el famoso terrorista es el producto de un elaborado fraude perpetrado por la CIA, el FBI y por la Central Anti-terrorism Control Agency (una institución tan secreta que nadie había oido hablar de ella). Esta última filtración de Wikileaks se ha producido como consecuencia de la detención de su director, Julian Assange, el cual ha enviado el archivo encriptado a diversos servidores de Internet ante la más que probable eventualidad de su asesinato (he tenido acceso al contenido gracias a un amigo de la Facultad de Informática que lo ha “hackeado”).

Pero, empecemos por el principio. El origen de la filtración está en Edward J. Teverga, un ex-agente del FBI, la CIA y la ya mencionada CACA, y que tiene un larguísimo curriculum vitae en todo tipo de operaciones oscuras. Inició su carrera en los sesenta, ayudando a organizar los asesinatos de J. F. Kennedy y Martin Luther King, así como el fiasco de la llegada a la Luna en 1969 (más info aquí).

A finales de los setenta, a Teverga se le encargó la tarea de fabricar un virus de contagio sexual, por encargo del Vaticano. Sorprendemente, y a pesar de voces disidentes como  Wangari Maathai , la mayoría de la gente sigue pensando que el sida es una enfermedad “natural”.

A finales de los ochenta, le pidieron que echara una manita al M16 británico para cargarse a Lady Di (véase las declaraciones de Richard Tomlinson ).

Dada su extensa carrera, resulta imposible dudar del informe de Wikileaks, acerca de la inexistencia de Bin Laden y el consiguiente fraude del atentado de las Torres Gemelas (que ya se ha sido denunciado por muchas personas independientes, como Thierry Mayssans). Sin duda, en esta conspiración ha participado mucha gente. Por ejemplo, se sabe que son numerosos los que han contribuido a “impersonar” a Bin Laden, como el actor británico Rowan Bean (Mr Bean),  el político español, Gaspar Llamazares o incluso el propio ex-presidente George Bush.

Así mismo, Teverga ha confirmado la famosa teoría (aunque ya sospechámabamos que era cierta) según la cual, la familia real inglesa y el ex-presidente George Bush pertenecen en realidad a una raza de alieniégenas de aspecto reptiliano, aunque su apariencia se oculta tras una sofisticada careta. Lo que no sabíamos es que el ex-ministro español Moratinos también pertenece a esta raza (aunque en este caso sin ningún tipo de careta).

Al parecer, Teverga realizó estas declaraciones en el mismísimo Aeropuerto Intenacional de Denver (Colorado), centro neurálgico de la Conspiración Mundial y avalado por el mismísimo David Icke, seguramente su cronista más afamado.

Pero, por sorprendente que todo esto pueda parecer, ¿acaso no sabíamos ya que el mundo es una Gran Conspiración?

Feliz 2011 a todos y en particular a los conspiracionistas del Mundo, habidos y por haber.

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Descubierta una nueva “especie” afín al Neanderthal

Denisovianos (o denisovanos). Ese es el nombre que se ha asignado a esta nueva especie? descubierta en la cueva de Denisova (en la foto), en las montañas Altai, al sur de Siberia. El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature por el archiconocido equipo de Svante Pääbo (y otros colaboradores) del Instituto Max-Planck. Según este trabajo, los denisovianos fueron una especie cercana al Nenderthal que habitó en zonas del centro y este de Eurasia hasta una fecha tan cercana como 30.000 años.

Muy pocos restos han sido encontrados hasta la fecha; tan sólo un molar (de un adulto) y un meñique (de una niña), así que de momento es imposible ponerle cara a este nuevo miembro de nuestra familia. Sin embargo, se ha podido purificar DNA a partir del dedo y se ha obtenido una secuencia del genoma completo, que tiene una calidad bastante buena. Los análisis genéticosindican que la poseedora del meñique tenía una cercanía genética con el neaderthal mayor que la nuestra. El árbol filogenético de la figura adjunta nos muestra a los denisovianos como una especia hermana del Neanderthal

Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente se produjo al comparar cuidadosamente las secuencias comunes entre el genoma denisoviano y los humanos modernos. Los datos indican sin lugar a dudas que se produjo un intercambio de material genético entre éstos y algunas poblaciones de humanos modernos, cuyos descendientes habitan en la actualidad en Nueva Guinea. Esta situación es paralela a la que ocurrió con los neanderthales, los cuales también tuvieron intercambiaron material genético con los humanos modernos en Europa Occidental. Se calcula que una pequela parte del genoma de los europeos (1-4%) proviene del neanderthal.

En definitiva, la hipótesis out of Africa, según la cual se produjo un desplazamiento de las especies humanas que habitaban Eurasia por los humanos modernos procedentes de Africa, parece que es un poquito más complicada. Al menos en dos ocasiones, los humanos modernos pillaron genes de dos especies pre-establecidas en Eurasia. No puede descartarse que haya otros parientes en nuestro álbum de familia por descubrir.

Los autores del trabajo prefieren no entrar en la polémica de si se trata de una especie diferente del neanderthal o no, amparándose en que ya hay bastante discusión sobre si los neanderthales constituyen una especie diferente a la nuestra.

¡Démos la bienvenida a nuestros primos denisovianos!

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Nuestra bacteria interior

En general, los humanos pensamos que pertenecemos a una especie (Homo sapiens) y que por tanto, nuestro cuerpo está formado exclusivamente por células humanas. Ocurre que esta idea, sin ser totalmente falsa, tampoco es totalmente cierta.

En realidad, sería mejor que nos visualizásemos como un pequeño ecosistema andante, ya que los microorganismos son habitantes inevitables en nuestro intestino, boca, piel, estómago y (si aplica) vagina. Desde el punto de vista numérico, alrededor del 90% de las células que acarreamos son bacterias; las células humanas están en franca minoría en nuestro organismo.

Lo más importante, es que nuestros microbios no son un mero accidente, ni un resultado indeseable de la falta de higiene. Son parte de nosotros. Y tratar de librarnos de ellos no sólo es imposible sino también una mala idea.

La vieja idea “nosotros somos buenos y ellos malos” nos ha llevado a pelear contra las bacterias (con éxito variable) usando antibióticos, vacunas, jabón y todo tipo de desinfectantes. De nuevo, no digo que la idea no tenga una buena parte de razón, aunque me temo que la hemos llevado demasiado lejos. Pero permítanme que desarrolle este tema con algunos datos.

En la última década han surgido nuevas y poderosas técnicas para estudiar la diversidad microbiana. Así se ha visto que el número de especies bacterianas que llevamos encima es muy superior al que se pensaba. En nuestro sistema digestivo se han encontrado 395 tipos de bacteria (dos tercios de los cuales eran totalmente desconocidos). En conjunto, estos microorganismos aportan una ingente información genética. Los productos de estos genes parecen tener un papel fundamental en los procesos digestivos, ya que nos ayudan a romper las moléculas d elos alimentos, a asimilarlos y nos aportan vitaminas.

El tipo de bacterias que albergamos tiene consecuencias sobre la salud. Por ejemplo, la tendencia a la obesidad está relacionada con el tipo de bacterias intestinales (más info). Asímismo,  el grupo de Jeffrey Gordon ha encontrado que ratones “axénicos” (desprovistos de microorganismos) mejoran en su desarrollo cuando se les proporciona bacterias.

Por otra parte, el sistema inmunológico necesita interaccionar con los microorganismos para su correcto funcionamiento. Un exceso de higiene se ha relacionado con el aumento de las enfermedades alérgicas en las ultimas décadas. Análogamente, se ha visto que una bacteria abundante en el intestino, Faecalibacterium prausnitzii tiene actividad anti-inflamatoria y parece proteger frente a la enfermedad de Crohn.

Tal vez el caso más dramático es el de Helicobacter pylorii. En los años ochenta se descubrió que este microorganismo era el agente causal de las úlceras pécticas y de muchos casos de cáncer de estómago, pero recientemente se ha descubierto que su total ausencia del estómago también tiene efectos negativos bastante serios (más info). De modo que su estatus ha pasado de villano al un viejo amigo con un lado oscuro.

Al conjunto de microorganismos que habitan en nuetro cuerpo se conoce como microbioma, un concepto inexistente hace 10 años, pero que hoy es objeto de muchísima investigación. Es seguro que el microbioma juega un papel fundamental en la salud y enfermedad de los humanos. Tal vez en una fecha no demasiado lejana seamos capaces de modificarlo en nuestro beneficio y en vez de tratar de evitar a las bacterias a toda costa, intentemos interaccionar con microbios que no nos hagan daño.

Para eso todavía tendremos que aprender unas cuantas cosas de nuestra bacteria interior.

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Bacterias que utilizan arsénico: algunas precauciones

La noticia ha salido hoy a bombo y platillo. Científicos de la NASA (y de otras instituciones) descubren una bacteria que emplea arsénico en lugar de fósforo. En algunos medios de comunicación se habla del descubrimiento de “un nuevo modo de vida”. Esto último es un pelín exagerado, ya que la bacteria en cuestión pertenece a una familia bien conocida (Halomonadáceas).

He podido echarle un vistazo al artículo publicado en Sciencexpress y, aun reconociendo que se trata de una bomba periodística, creo que todavía es pronto para echar las campanas al vuelo. No porque el descubrimiento no sea interesante, sino porque los autores tendrán que presentar bastante más evidencia experimental para convencer a la comunidad científica de que realmente las cosas son como ellos dicen. Pero vamos por partes.

Todos los seres vivos dependemos de 6 elementos básicos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. Algunos elementos adicionales son también necesarios pero tan sólo en pequeñas cantidades (oligoelementos), como el calcio, hierro, zinc, cobre, magnesio o manganeso (básicamente, lo que contienen los complementos nutritivos minerales). En algunos casos se ha visto que es posible sustituir un oligoelemento por otro, pero el intercambio de algunos de los “seis grandes” se consideraba imposible.

El arsénico (As) es un elemento químico relativamente parecido al fósforo y  ambos ocupan posiciones contiguas en la tabla periódica. Ambos tienen un radio atómico y una electronegatividad similar, por lo que su comportamiento químico también es parecido. En particular, la forma más abundante del P en los seres vivos, el fosfato (PO4 3-), se comporta de manera muy parecida al arseniato (AsO4 3-). Precisamente en esta similitud química se basa la toxicidad del arseniato, el cual puede incorporarse en muchos procesos biológicos dado que no es distinguible del fosfato, pero las pequeñas diferencias químicas entre uno y otro hacen que muchos procesos biológicos acaben siendo inhibidos, dado que los compuestos de arseniato son mucho menos estables que los correspondientes compuestos de fosfato.

En el trabajo publicado por Felisa Wolfe-Simon y colaboradores, se describe una bacteria procedente del lago Mono de California, cuyas aguas contienen altos niveles de arsénico. Los invetigadores muestran que esta bacteria, denominada cepa GFAJ1, contiene asímismo, cantidades elevadas de este elemento. Más importante, la bacteria no crece en un medio carente de fósforo y arsénico y crece bien cuando el medio contiene fósforo. Lo novedoso es que si al medio carente de los dos elementos  se le sumisitra solo arsénico, la bacteria es capaz de crecer, aunque 10 veces menos que en presencia de fósforo.

Utilizando otras técnicas, estos investigadores demuestran también  que el arsénico está presente y es abundante en las principales moléculas orgánicas de las bacteria: DNA, proteínas y lípidos. A pertir de estos datos, los autores concluyen que la cepa GFAJ1 está utilizando arsénico en todas aquellas moléculas en las que normalmente se emplea fosfato, como el ATP o el NADPH.

Bien. Es posible que sea así y en tal caso se trata de un descubrimiento realmente importante. Sin embargo, hay muchas preguntas que deben ser abordadas antes de aceptar esta conclusión. Por ejemplo, habrá que ver si realmente las células emplean tri arseniato de adenosina en vez de su equivalente (tri fosfato de adenosina) y si este compuesto es realmente capaz de cumplir su papel esencial en el metabolismo energético.  Análogamente, habrá que excluir la posibilidad de que los compuestos se encuentren unidos a arsénico pero que la célula esté empleando el fósforo para sus reacciones bioquímicas. También habrá que excluir la posibilidad de que la alta concentración de arsénico active un transportador de fosfato que permita a la bacteria asimilar de forma muy eficiente pequeñas cantidades de este elemento. La lista de posibilidades es larga.

Me gustaría aclarar que no estoy personalment en contra de los “descubrimientos extraordinarios” y que estoy razonablemente dispuesto a cambiar de chip cuando lo exigen los datos. La “carga de la prueba” es de los autores.

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