Archivo mensual: septiembre 2009

El pico del tucán sirve para emitir calor

tucan

Aunque la mayoría de los europeos nunca hemos visto un tucán en libertad, todo el mundo tiene una imagen suya en la cabeza debido a su pico descomunal (érase un pájaro a un pico pegado…). Sin duda, el de mayor tamaño relativo de todas las especies de aves.

La pregunta obvia es para qué tiene ese pedazo de pico. Estar seguros de que algo en Biología cumple una función suele ser más difícil de lo que parece, excepto en casos obvios, pero éste está lejos de serlo.

Cuando se trata de explicar una características de los seres vivos aparentemente inútiles y pintorescas, los biólogos suelen echar mano de la selección sexual. En este caso, (como la cola del pavo real) se trataría de un ornamento (el problema es que este razonamiento puede llevarse demasiado lejos: cualquier cosa podría considerarse un ornamento; necesitamos pruebas).

También se ha sugerido, que  constituye una refinada herramienta para la alimentación.

Sin embargo, según un artículo reciente publicado en Science,  el pico de tucán podría servir para emitir calor, disminuyendo así la temperatura corporal del ave. En definitiva, se trataría de un radiador.

Los autores colocaron a una serie de ejemplares de Ramphastos toco en cámaras de temperatura controlada y comprobaron la capacidad del pico para emitir calor. Más aun, este ave parece ser capaz de modular el flujo de sangre a través de este órgano  según las circunstancias.

Naturalmente, el hecho de que el pico pudiera constituir un órgano de termo-regulación no impide que también pudiera servir para la alimentación o que esté sometido a selección sexual (aunque esto es algo más improbable ya que machos y hembras no se diferencian en el tamaño). Evidentemente, un pico sirve para muchas cosas.

Tattersall et al. 2009

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El secreto de la “roja”

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¿A qué se debe el buen juego que está teniendo últimamente la selección española de fútbol? ¿Al espíritu de equipo? ¿A Vicente del Bosque? ¿Al hecho de que no juegue Raúl? Es posible que estos factores tengan algo que ver pero, según algunas investigaciones recientes, puede que la selección tenga un arma secreta; precisamente su camiseta …roja.

Pensarán que les estoy tomando el pelo, pero ahí están los datos, publicados en algunas de las mejores revistas científicas del planeta. La historia comenzó en 2004, cuando dos psicólogos evolucionistas (Rusell Hill y Robert Barton de la Universidad de Durham, UK) se propusieron estudiar la influencia de los colores (de la equipación) en algunos deportes de combate (boxeo, taekwondo, lucha libre, lucha grecorromana). En estos casos, el color de los protectores, rojo o azul, se sortea entre los dos contendientes inmediatamente antes del combate. Puesto que esta asignación es aleatoria, esperaríamos que el luchador de rojo gane en el 50% de los casos. Sin embargo, cuando estos investigadores analizaron los datos se encontraron que el de rojo ganó en un 55% de las veces; una desviación respecto a lo esperado  modesta pero estádisticamente significativa. Más interesante, en aquellos combates que se presentaban muy equilibrados, el porcentaje de victorias del luchador de rojo subió al 62%. Se diría que cuando la diferencia es grande, el color no supone una gran ventaja, pero cuando la cosa está reñida puede aportar una ayuda considerable  Nature vol 435, p 293.

¿Cómo explicar estos resultados? Es posible que los jueces tengan una preferencia por el rojo, tal vez debido a su mayor visibilidad. Pero también es posible que el color influya intimidando al oponente (de azul). Hay indicios para creer que el color rojo se asocia en la Naturaleza  a una idea de “peligro” y “dominancia”. El famoso etólogo Niko Tinbergen observó hace varias décadas que cuando una furgoneta de correos (ya han adividinado de qué color) aparcaba frente a su ventana, los peces gasterósteos de su acuario adoptaban inmediatamente una posición defensiva. Entre los machos de mandril, el color rojo está correlacionado con la testosterona y la dominancia, de modo que actúa a modo de semáforo. Las peleas entre mandriles son cosa seria, así que puede pensarse que el “semáforo” resulta útil.

Pero volviendo al deporte, los efectos positivos de la camiseta roja  tembién han sido documentados en el propio fútbol. Un estudio realizado en la liga inglesa mostró que los equipos que tenían este color en la primer equipación sumaron más puntos en casa que los equipos con otros colores Journal of Sports Sciences, vol 26 p 577. Algo habrá.

Aunque parece claro que el color puede influir en la forma en que percibimos las cosas, el significado del color  puede depender fuertemente del contexto. En situaciones de lucha puede que se asocie con la “dominancia”, pero en otras condiciones significa” sexo” (como saben bien los dueños de los clubes de carretera). En un estudio se mostró a un panel de voluntarios fotografías de mujeres sobre fondo rojo o blanco; los voluntarios manifestaron que las de fondo rojo eran más atractivas (a pesar de que para controlar el experimento las mismas modelos aparecían en ambos fondos). Así mismo, ante fotografías de mujeres vestidas de rojo u otros colores, se les pidió que estimasen la probabilidad de pedir una cita a la modelo concreta; de nuevo, el color del vestido resultó tener una influencia considerable Journal of Personality and Social Psychology, vol 95, p1150.

En definitiva, es muy posible que el color rojo tenga alguna influencia en el deporte, pero también es cierto que la selección española de fútbol ha estado muchos años jugando con ese color y con resultados decepcionantes, así que, la “roja” debe tener algún otro secreto, después de todo.

Más info: Elkan, D. (2009) “Winners wear red”. New Scientist 203:42-45.

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El Mundo en cifras

Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Cuando se trata de representar datos, suele ser mejor emplear figuras que áridas tablas. Las figuras permiten una representación más intuitiva de los datos, lo que hace más fácil asimilarlos y recordarlos.

Esto es exactamente lo que han intentado hacer (con éxito, en mi opinión) Daniel Dorling, Mark Newman y Anna Barford, autores de Mapping the Atlas of the real World, Thames & Hudson, 2008.

El pdf adjunto contiene un mapa normal del mundo, en el cual el tamaño de cada país es proporcional a su superficie. Esto puede parecer obvio pero no lo es tanto, ya que no ocurre con algunos tipos de mapas empleados con frecuencia (p.e. la proyección Mercator).

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En el siguiente pdf se representa la población total del mundo en 2002. El área correspondiente a cada país es proporcional a su población. Aunque el aspecto es un poco raro, se puede reconocer el contorno de la mayoría de los países, aunque el tamaño haya cambiado respecto al mapa anterior. Por ejemplo, Japón se ve muy grande porque su población es muy numerosa con respecto a su territorio. En cambio, Australia, prácticamente ha desaparecido.

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Una vez que nos hemos familiarizado con este esquema, los mapas nos dan una idea intuitiva y precisa del “lugar en el mundo” que ocupa cada país. En problema es que cuando los valores son muy pequeños, los países quedan reducidos a una delgada  línea o prácticamente a un punto, por lo que resulta difícil reconocerlos.

El siguiente pdf muestra la riqueza total ajustada. El tamaño de los países es proporcional al Producto Nacional Bruto per capita  ajustado al nivel de precios de cada país (purchase parity power) multiplicado por el número de habitantes. El ajuste nos permite tener en cuenta que si uno tiene una renta anual de 50.000 € en Tokyo es considerablemente más pobre que otro con la misma renta en, digamos, Bulgaria. Obviamente, USA, Europa Occidental y Japón aparecen enormes. Puede observarse que el tamaño de Alemania es  superior al de todo Africa.

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El siguiente mapa representa la otra cara de la moneda: la pobreza absoluta, contabilizada a través del número de personas que viven en cada país con menos de 1$ al día. Nada menos que el 17% de la población mundial se encuentra en esa situación y el 43% vive con menos de 2$ al día. Con con esa cantidad las necesidades básicas (comida, refugio, agua) son muy difíciles de cubrir, y las medicinas, ropas o libros escolares constituyen lujos inalcanzables.

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Más info en: www.worldmapper.org

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Matanza de Atocha: el DNA dice que no fue ETA

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Me ha parecido curioso que los medios españoles no hayan comentado este artículo publicado en PLoS acerca de la infausta “matanza” de Atocha. En cualquier caso, no es mi intención rescatar la rocambolesca polémica en la que nos vimos inmersos durante meses, sino comentar una importante  aplicación forense de la Biología Molecular. El artículo en cuestión presenta nuevas pruebas que indican que los autores del atentado eran de origen magrebí.

Justamente, lo novedoso del método es la capacidad de discriminar el origen étnico a partir de muestras biológicas. Sin duda,  un tema espinoso y puede ser polémico en el futuro. Con esta técnica los investigadores podrían deducir algunas características de los sospechosos, aunque no fuera posible identificarlos individualmente. En este caso, la característica que se consideraba relevante era el origen geográfico. En otros casos, lo que podría importar si el sospechoso es pelirrojo o tiene los ojos verdes.

En general, los métodos que se emplean para determinar el ancestro de un individuo se basan en marcadores del DNA mitocondrial o del cromosoma Y, pero aquí los investigadores tenían que afinar un poco más, ya que ha existido intercambio genético entre España y el Norte de Africa en los últimos siglos de magnitud no despreciable. El método, puesto a punto por un laboratorio de la Universidad de Santiago de Compostela, se denomina ” ancestry-informative-marker single nucleotide polymorphism (AIM-SNP)” y para llevarlo a cabo ha sido necesario emplear tanto herramientas de Biología Molecular como de Biología Computacional. Esto es cada vez más frecuente. La Biología no será una ciencia exacta pero cada vez es más dependiente de la Estadística y la Informática.

En primer lugar, los científicos investigaron 34 SNPs, es decir, puntos de la secuencia de DNA donde es frecuente que se presente variación en una sola base. Las muestras a analizar tenían orígenes diversos, como por ejemplo, restos de un cepillo de dientes encontrado en la casa de Leganés, que los análisis convencionales no habían logrado emparejar con el DNA de ningún sospechoso. Pero hacía falta un grupo de control y para ello se tomaron muestras de individuos procedentes de España y de Marruecos, cuya ascendencia no tuviera dudas. Los donantes (anónimos) fueron informados de los objetivos de la investigación.

Estos últimos datos se introdujeron en un “clasificador bayesiano”, un método estadístico inteligente que, como su nombre indica sirve para clasificar cosas. Aunque no sean demasiado conocidos por el gran público, los métodos de clasificación tienen múltiples utilidades. Un ejemplo, supongamos que  el Servicio de Estudios de un banco quiere construir un “clasificador” que le permita predecir qué clientes tienen mayor probabilidad de ser morosos. Para ello necesita la mayor cantidad de posible de datos históricos acerca de clientes que han pagado puntualmente y de aquellos que no lo han hecho. El sistema emplea estos datos para construir una fórmula de clasificación, que empleará sobre los aplicantes a créditos nuevos. Algunos factores (p.e. el hecho de tener un trabajo fijo) son obvios, pero otros no tanto. Una compañía europea descubrió hace algunos años que las personas que poseen un coche de color rojo tienen una probabilidad más alta de ser morosos en créditos hipotecarios  (no me pregunten por qué). El problema es que a usted le podrían denegar un crédito por la absurda razón de que su coche sea de este color. La polémica está servida.

En el caso que nos ocupa, los datos que se introdujeron en el sistema eran los SNPs procedentes de estos individuos “control” de ascendencia conocida (España/Marruecos). Con este “conjunto de entrenamiento” la máquina construyó una fórmula que permitiría asignar la ascendencia de los individuos cuyas muestras  procedían de los atentados. La fórmula debe “validarse” empleando un subconjunto de los datos del grupo de control que no se usaron para construirla. Pasado este punto, y comprobado que la fórmula funcionaba correctamente, se introdujeron en el clasificador los datos de las muestras del atentado… y se apretó la tecla.

El clasificador contestó que de las 7 muestras, 4 eran claramente de origen norteafricano y las otras probablemente también, aunque el origen europeo o mixto no puede descartarse totalmente.

Phillips et al. 2009

PS Los comentartios son bienvenidos, pero por favor, no vamos a volver a la la discusión cansina sobre si fue ETA o no.

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