La píldora de la eterna juventud

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Vivimos más que nunca. Muy cierto. La esperanza de vida al nacer está alrededor de los ochenta y tantos en algunos países ricos, pero ¿es esto una ventaja para las personas? ¿tiene sentido llegar a una edad avanzada en una “residencia”, sin poder valerse por sí mismo y –en muchos casos- con la cabeza perdida?¿merece la pena estar vivo en esas condiciones? No son preguntas retóricas, sino que genuinamente ignoro las respuestas. Por una parte, casi todo el mundo, llegado el caso, prefiere no morir. Por otra parte, cuando estás realmente mal ya no estás en condiciones de tomar una decisión así, y lógicamente es muy difícil que otros la tomen por ti.

Parte del problema se debe a que los increíbles progresos de la medicina moderna no son realmente aplicables al proceso de envejecimiento. Los médicos pueden ponernos parches con los que vamos tirando, pero no existe ningún tratamiento eficaz que ataje el proceso. Para ello, seguramente tendríamos que resolver una difícil pregunta biológica: ¿por qué envejecemos?

La pregunta puede, en realidad, descomponerse en dos distintas pero relacionadas. La primera sería ¿cómo envejecemos?, es decir, cuáles son los procesos fisiológicos subyacentes. Si pudiéramos contestarla tal vez encontraríamos una forma de aplazar el proceso. La segunda pregunta –mucho más teórica- sería, ¿por qué envejecemos?, es decir, qué proceso evolutivo lleva a que cada especie tenga un “tiempo de vida” característico; ¿por qué las tortugas viven tanto y las mariposas tan poco?

Lo cierto es que no tenemos una buena respuesta para ninguna de las dos preguntas. Lo que sí tenemos es una larga lista de hipótesis, ninguna totalmente satisfactoria. Sería muy largo hacer una exposición detallada de todas. Entre los presuntos responsables del envejecimiento se encuentran los radicales libres, el exceso de calorías, la muerte de las mitocondrias y las secuencias teloméricas. Estas últimas han recibido mucha atención últimamente y pueden considerarse como una de las teorías favoritas de este campo.

Los vertebrados tenemos la secuencia de DNA 5′-TTAGGG repetida muchas veces al final de cada cromosoma. Dicha secuencia se une a proteínas específicas formando una estructura condensada que aumenta la estabilidad de los mismos[1]. Estas secuencias “teloméricas” juegan un papel esencial, ya que si no estuvieran presentes los cromosomas se acortarían en cada ciclo de replicación, perdiéndose información genética valiosa. Las secuencias teloméricas constituyen una especie de “tampón” contra este proceso de acortamiento, ya que pueden ser repuestas por la acción de una enzima llamada “telomerasa”. La telomerasa alarga los cromosomas añadiendo sucesivamente unidades de la secuencia repetida. Como en el tapiz de Penélope, lo que la telomerasa cose, el proceso de replicación celular descose.

Existe una serie de síndromes en los que se produce un envejecimiento acelerado y parecen estar relacionados con la actividad telomerasa. Algunos científicos piensan que este proceso constituye una especie de “contador de tiempo” que desencadena un proceso de senescencia. No obstante, no está claro que el hecho de aumentar la actividad telomerasa alargue la vida de los humanos.

Sin embargo, en un trabajo reciente, dirigido por Rita Efross, de la Universidad de los Ángeles, han obtenido unos resultados muy prometedores. Estos investigadores emplearon TAT2, una sustancia procedente del extracto de una planta del género Astragalus con objeto de incrementar la respuesta inmunológica de leucocitos T-killer frente a la infección por el virus del SIDA. Encontraron que TAT2 aumentaba la actividad telomerasa, alargaba los telómeros e incrementaba la respuesta inmunológica. Hay que decir que algunos estudios previos habían demostrado que los individuos infectados por el virus pero que no desarrollan SIDA suelen tener mayor actividad de esta enzima y telómeros más largos.

Curiosamente, el extracto de estas plantas se ha utilizado en la medicina tradicional china, justamente para combatir infecciones; de manera que no parece que haya efectos negativos a largo plazo. Los autores de este artículo también creen que TAT2 puede ser útil para tratar otras enfermedades e incluso para ralentizar el proceso de envejecimiento. La mala noticia es que no parece que estas aplicaciones vayan a estar disponibles a corto plazo.

He aquí la ironía: llegaremos a viejos y entonces encontrarán un tratamiento para retrasar la vejez.


[1] Por cierto, en otras especies la secuencia es diferente, lo cual es una más a añadir a la montaña de pruebas que sostienen a la Teoría Evolutiva.

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8 comentarios

Archivado bajo Evolución, Genes, Salud

8 Respuestas a “La píldora de la eterna juventud

  1. Pingback: La píldora de la eterna juventud

  2. Buen post.
    Yo supongo que envejecemos porque envejecer y morir representa una ventaja evolutiva, no para el individuo, claro, sino para los genes de éste que creo que al final es lo único que le importa a la vida.

  3. Hel

    Incrementar la actividad de la telomerasa es un arma de doble filo, al menos de momento, porque parece ser que aumenta el riesgo de padecer cáncer.

  4. Hola Dani,
    No es evidente porqué el envejecer pueda significar una ventaja evolutiva. En general, los biológos evolutivos creen que la selección natural se produce sobre todo a nivel de individuos (aunque Dawkins no esté de acuerdo).
    No tenemos una respuesta clara para esa pregunta
    Un saludo

  5. Traté este tema el otro día en mi blog. Ahora un equipo Español del CNIO ha logrado ratones 40% más longevos y con mejor estado de salud, actuando sobre la expresión de la telomerasa.
    Un tema que suscitará mucha controversia en el futuro, sin duda.

  6. Hola Sera,
    Interesante post el tuyo; gracias por el enlace.
    Un saludo

  7. Sebastián

    Evidentemente si se comercializa una pildora antienvejecimiento esta vendrá al mercado probablemente en mucho tiempo mas y a un precio altísimo,por lo tanto el común de los mortales dificilmente la obtendrá,quizas sea conveniente estudiar otras maneras mas naturales y prácticas de activar esta enzima que de todos modos ya esta presente en nuestro cuerpo,aunque claramente dormida en los tejidos somáticos de,al menos, la mayoría de la gente.

  8. Hola Sebastián,
    Aunque una píldora así parece estar todavía lejos, tienes razón en que plantea un nuevo problema moral al aumentar (y de qué modo) la desigualdad.
    Un saludo

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