Archivo mensual: octubre 2008

Factores genéticos que predisponen a la homosexualidad pueden aumentar el éxito reproductivo en heterosexuales

Reconozco que escribir este post me ha resultado un poquito difícil. En primer lugar está la cuestión de la naturaleza inflamable del tema. Lo normal es que si empiezas a hablar de las bases biológicas de la conducta homosexual muchas personas se sientan atacadas. En segundo lugar está el problema de la supersimplificación inevitable. Se supone que escribir sobre ciencia para un público no especializado requiere un cierto grado de simplificación, pero ¿en qué momento se pasa uno de la raya? No es fácil saberlo.

Respecto a la primera parte, lo digo alto y claro: la homosexualidad no es un problema, lo homofobia sí.

el tema ya se ha tratado en este blog (aquí). Así que me reafirmo en lo dicho.

Respecto a la segunda, he optado por traducir literalmente el título del artículo que pretendo comentar (y que se publicará próximamente en la revista Evolution and Human Behavior). El trabajo habla de factores genéticos –indicando que los genes correspondientes no han sido identificados. Habla de predisposición a la homosexualidad -no que éstos determinen inevitablemente la orientación sexual. Y sigue afirmando que puede que dichos factores tengan el (contra-intuitivo) efecto de aumentar el éxito reproductivo en individuos heterosexuales. También puede que no lo hagan.

Hechas estas salvedades, vayamos un poco más despacio. Se estima que en los países occidentales, entre el 1 y el 10% de la población es homosexual (Grulich et al., 2003; Johnson et al., 1992). En buena parte, estas variaciones se deben a la forma en que se hacen las encuestas (no es lo mismo tener una conducta exclusivamente homosexual, que de forma ocasional o tener una fantasía de vez en cuando). Obviamente, en países donde la homosexualidad está catalogada como delito, es prácticamente imposible hacer estimaciones. Sabemos, por referencias históricas, que la preferencia por individuos del mismo sexo ha ocurrido en todas las épocas y sociedades. Además, este tipo de conducta ha sido descrita en al menos 63 especies de animales. Ni es una moda pasajera ni una característica exclusivamente humana.

Los estudios de gemelos idénticos sugieren que existen factores genéticos que predisponen a la orientación homosexual (Bailey and Bell, 1993; Kendler et al., 2000; Kirk et al., 2000; Pattatucci and Hamer, 1995). Si un gemelo es gay el otro tiene una probabilidad de (aproximadamente) el 50% de serlo también, mientras que en el caso de los hermanos normales, esta probabilidad es del 22% (con todo, bastante más alta que la de la población general). No sabemos cuáles son los genes responsables de esto, pero sí podemos decir que los genes juegan un papel importante.

Y aquí llega la paradoja. Si hay genes que propician la conducta homosexual, cómo es que dichos genes no han sido retirados por la selección natural, dado que los homosexuales se reproducen poco o nada. Algunos han llegado a ver en esto el “fracaso” de la teoría de la evolución. Pese a la aparente contradicción, no es nada difícil acomodar este hecho a la Biología Evolutiva y, de hecho, se han propuesto varias hipótesis para explicarlo (aunque comentarlas todas ahora resultara demasiado largo). La hipótesis que se han puesto a contrastar los investigadores del mencionado artículo es que puede que los “genes gay” tengan un efecto “negativo”, en el sentido de disminuir el éxito reproductivo de algunos individuos, pero es perfectamente posible que los mismos genes tengan un efecto “positivo” en individuos heterosexuales. La selección natural podría favorecer la difusión de estos genes en la población si el segundo efecto es apreciablemente mayor que el primero.

Para contrastarla, los investigadores examinaron una amplia muestra de hermanos gemelos, a los cuales enviaron una encuesta sobre actitudes y conducta sexual. Lo que vieron es que los hombres con características psicológicas “femeninas” y las mujeres con características “masculinas” tenían más probabilidad de ser homosexuales. Hasta aquí nada nuevo. Pero cuando dichos individuos eran heterosexuales tenían un mayor número compañeros sexuales (de sexo opuesto). También encontraron que los individuos heterosexuales que tenían un gemelo idéntico no-heterosexual, también tenían un mayor número de compañeros. En definitiva, estos resultados sugieren que los mismos factores genéticos que favorecen la homosexualidad, también contribuyen al “éxito” reproductivo en individuos heterosexuales. Este efecto sería el responsable de mantener una elevada frecuencia de estos genes en la población.

La hipótesis es, desde luego, contra-intuitiva. Nos dice que hombres con características femeninas (pero sin ser homosexuales) resultan más atractivos. Y también que las mujeres con características más masculinas resultan más atractivas. O al, menos, que este tipo de individuos tiene un mayor número de compañeros sexuales.

Desde luego, la evidencia que se presenta aquí es “circunstancial”. Podríamos decir que “los datos son compatibles con la hipótesis”, pero falta mucho para tener algo más consistente. Bueno, algo es algo. Como decía Cervantes “para sacar una verdad en limpio es menester dar muchas vueltas y revueltas”.

Bailey, J.M., and Bell, A.P. (1993) Familiality of female and male homosexuality. Behav Genet 23: 313-322.

Grulich, A.E., de Visser, R.O., Smith, A.M., Rissel, C.E., and Richters, J. (2003) Sex in Australia: homosexual experience and recent homosexual encounters. Aust N Z J Public Health 27: 155-163.

Johnson, A.M., Wadsworth, J., Wellings, K., Bradshaw, S., and Field, J. (1992) Sexual lifestyles and HIV risk. Nature 360: 410-412.

Kendler, K.S., Thornton, L.M., Gilman, S.E., and Kessler, R.C. (2000) Sexual orientation in a U.S. national sample of twin and nontwin sibling pairs. Am J Psychiatry 157: 1843-1846.

Kirk, K.M., Bailey, J.M., Dunne, M.P., and Martin, N.G. (2000) Measurement models for sexual orientation in a community twin sample. Behav Genet 30: 345-356.

Pattatucci, A.M., and Hamer, D.H. (1995) Development and familiality of sexual orientation in females. Behav Genet 25: 407-420.

22 comentarios

Archivado bajo Evolución, Genes, Orientación sexual, Psicología, Sexo

Bio-humor

6 comentarios

Archivado bajo Humor

El efecto Genghis-Khan

La historia de Moulay Ismail, apodado “el sanguinario”, se ha convertido en un clásico indiscutible en los libros de Psicología Evolucionista. Este sultán de Marruecos del siglo XVII ha pasado a la Historia (y lo que es más importante, al Libro Guiness) por haber dejado un total de 888 descendientes, de sus numerosas esposas y concubinas. Los científicos suelen citar este caso para ejemplificar las grandes diferencias en el éxito reproductivo en distintos individuos (hombres).

Desde luego, da bastante grima que un tipo apodado “el sanguinario” haya dejado una ración tan generosa de sus genes para generaciones sucesivas. Sin embargo, esta historia es sólo un ejemplo. No nos dice hasta qué punto este efecto (el extraordinario éxito reproductivo de unos pocos hombres) ha influido en la estructura genética de la población presente. No obstante, hace unos años un equipo de investigadores hizo un descubriendo sorprendente: es muy posible que un 0.5% de la población actual (la friolera de 30 millones de personas) sean descendientes directos de un sólo varón, que vivió hace unos mil años. Lo más increíble es que posiblemente ese individuo fuera el propio Genghis-Khan o un antepasado cercano.

En el siglo XIII Genghis-Khan conquistó un imperio – a sangre y fuego- que se extendía desde el Pacífico hasta el Caspio, ocupando buena parte de las actuales China y Rusia. La ley que imperaba en sus tierras era tan tajante que, según la leyenda, “una doncella cargada de oro podía recorrerlas sin temor”. A su muerte, sus seguidores lo enterraron en algún lugar de Mongolia. Su tumba no ha sido encontrada.

Varios siglos después, un equipo de investigadores liderado por Chris Tyler- Smith se propuso estudiar el cromosoma Y en individuos procedentes de Eurasia (Zerjal et al., 2003). Observaron que un tipo particular de cromosoma Y (o pequeñas variaciones del mismo) era muy abundante. Lo más extraño es que dicho cromosoma aparecía en muchas poblaciones diferentes y no en una sola como cabría esperar. Este tipo era extraordinariamente abundante en Mongolia, donde nada menos que el 25% de los hombres analizados eran portadores del mismo (o de pequeñas variaciones). Todas las poblaciones –menos una- estaban dentro de los límites del antiguo imperio mongol. Curiosamente, la única excepción provenía de los Hazara, una etnia de Afganistán que se considera a sí misma descendiente de guerreros mongoles.

Los científicos creen que este cromosoma Y corresponde a la Familia Real mongola, cuyo ascenso coincide bien con la fecha estimada de unos mil años. La explicación más fácil de estos resultados es que el propio Genghis-Khan y otros miembros masculinos de su familia, enviados como gobernadores, engendraran un número ingente de hijos (privilegios del poder). A menos que se descubra la tumba del conquistador no podemos estar totalmente seguros, pero es una hipótesis sumamente probable.

Estoy convencido de que futuras investigaciones pondrán de relieve la extraordinaria influencia genética que han tenido otros guerreros históricos en la población actual. Reconocer este hecho no equivale a aprobarlo. De hecho, me parece fatal que los tipos más violentos y sanguinarios hayan tenido tanto éxito reproductivo. Pero así han sido las cosas. Y creo que es mejor tenerlo en cuenta para evitar males futuros. No es impensable que si desaparecen los condicionamientos sociales habituales, digamos en condiciones de guerra o desaparición del estado, nos salga el Genghis-Khan de dentro.

Sin duda, la solución al problema de la violencia es cultural, pero me temo que (sobre todo) los humanos portadores de un cromosoma Y tendremos que trabajar mucho el tema de la no-violencia.

Al loro.

Zerjal, T., Xue, Y., Bertorelle, G., Wells, R.S., Bao, W., Zhu, S., Qamar, R., Ayub, Q., Mohyuddin, A., Fu, S., Li, P., Yuldasheva, N., Ruzibakiev, R., Xu, J., Shu, Q., Du, R., Yang, H., Hurles, M.E., Robinson, E., Gerelsaikhan, T., Dashnyam, B., Mehdi, S.Q., and Tyler-Smith, C. (2003) The genetic legacy of the Mongols. Am J Hum Genet 72: 717-721.


18 comentarios

Archivado bajo Evolución, Genes, Sexo

Bio-humor

3 comentarios

Archivado bajo Genes, Humor, Psicología

Isótopos pesados y domesticación del caballo

Sin duda, la domesticación del caballo cambió la vida de los humanos en muchos aspectos. Curiosamente, este animal fue domesticado en tiempos relativamente recientes (comparado con otras especies). Algunos investigadores creen que los primeros jinetes de la historia pertenecían a la cultura Botai, que habitó en las estepas de Kazakhstan entre el 3700 y el 3200 ac. Sin embargo, la idea es controvertida. Es cierto que existen bastantes indicios de que los Botai tenían mucha relación con los caballos, ya que se han encontrado abundantes huesos y algunos artefactos que parecen haber sido desgastados por dientes de caballo. Pero no todo el mundo está de acuerdo de que sean indicios suficientes de domesticación, ya que podrían explicarse por la caza frecuente de este animal.

Natalie Stear, una estudiante de doctorado de la Universidad de Bristol, UK, ha utilizado una original aproximación al problema. Analizando residuos de cerámica Botai datados hacia el 3500 ac, ha encontrado la signatura isotópica característica de la leche de yegua. Este detalle es crucial. Tal vez los Botai podían haberse alimentado de carne de caballo salvaje, pero si emplearon la leche tenían que haberlo domesticado. No resulta fácil ordeñar a una yegua salvaje.

Stear pudo detectar trazas de grasa de caballo en 50 restos de cerámica Botai, pero la técnica empleada no permitía distinguir la grasa procedente de leche o carne. No obstante, otros investigadores habían formulado anteriormente la hipótesis de que la carne y la leche de caballo contenían diferentes proporciones del isótopo de hidrógeno deuterio. Ello es debido a que en Asia Central, el agua de lluvia durante el verano contiene una mayor proporción de deuterio que en las precipitaciones invernales. Así mismo, las yeguas sólo son ordeñadas en primavera, por lo que la leche debe contener mayor contenido en este isótopo. En cambio, la concentración en la carne refleja la acumulación media durante todo el año. Stear y sus colegas pudieron confirmar esta hipótesis analizando la carne y la leche de los actuales caballos de la región. Las muestras procedentes de cerámica coincidían con la huella molecular de la leche y no de la carne. Una elegante demostración.

Estos resultados fueron presentados en el III Simposio Internacional de Arqueología Biomolecular, York, U.K. 14-16 de septiembre de 2008.

7 comentarios

Archivado bajo Animales, Arqueología, Caballos, Evolución, Genes

La política del chimpancé

Mi amigo y colega bloguero Jesús Zamora Bonilla me envió el otro día una especie de “desafío” consistente en “salvar” un libro entre todos los que haya uno leído. Me he pasado unos días dándole vueltas al asunto y al final opté por hacer una aproximación sentimental al problema. Recorrí con la vista mi biblioteca tratando de analizar los sentimientos que me provocaban los libros. El corazón manda.

Y el ganador ha sido este que ven en portada: “La Política del chimpancé” de Frans de Waals (Traducido al español: “La Política de los Chimpancés. El poder y el sexo entre los simios”, de Frans de Waal (Alianza Editorial).

La “política” surge entre los animales sociales cuando 2 o más individuos forman una coalición para lograr -típicamente- comida o ventajas reproductivas. Entre los gorilas no existe la política. Un sólo macho “acapara” a un grupo de hembras y las “defiende” frente a otros machos. Sólo el vencedor se reproduce. Entre los chimpancés las cosas son bastante más complicadas. Los chimpancés forman grupos claramente jerarquizados y los machos dominantes son los que más se reproducen. Pero para alcanzar la (evolutivamente) envidiable posición de macho dominante, no sólo cuenta la fuerza física. Más importante aun es la capacidad de formar alianzas con otros individuos del grupo. El libro cuenta las intrigas de tres chimpancés, Yeroen, Nikkie y Luit para llegar al poder.

Curiosamente, hasta que lo leí pensaba que el libro que más me había influido era “El Príncipe” de Macchiavello. Y, de alguna manera, ambos están relacionados. Cuando lees el de Frans de Waals entiendes el otro en toda su dimensión. No pretendo con esto quitar mérito al genial escritor italiano. Pero las bases de “El Príncipe” llevan millones de años desarrollándose en nuestros linaje.

El libro contiene una maravillosa combinación de dos cosas difícilmente combinables. Por un lado, es un “cuaderno de campo” que resume largos años de investigación etológicas. Nos cuenta los hechos de forma precisa y directa. Por eso resulta tan creíble. Por otra parte, contiene una historia apasionante de amor, odio, poder y celos. Casi diría que es una especie de culebrón. No cuento más para no estropear el final.

He leído críticas al trabajo de de Waals acusándole de antropomorfismo, es decir, interpretar la conducta de los animales atribuyéndolos pensamientos e intenciones humanas. No es así. Los etólogos pueden confundirse al interpretar la conducta de los animales, pero ésta es imposible de entender si no admitimos que los animales tienen “fines”. De hecho, el mero concepto de “conducta” no tiene sentido sin esto. El mejillón que abre o cierra su concha tiene “fines” (aunque por supuesto no sea “consciente” de ello).

Lo verdaderamente extraordinario es que los chimpancés tengan fines tan parecidos a los nuestros.


25 comentarios

Archivado bajo Animales, Evolución, Filosofía, Genes, Inteligencia, Psicología, Reseña, Sexo, Violencia

Los creacionistas consiguen cerrar la web de un periódico en Turquía

La página web de Vatan (Patria), un periódico turco de reciente publicación y gran popularidad, ha sido bloqueada por orden judicial. El origen de la disputa está en una denuncia interpuesta por Adnan Oktar (el de la foto), un prolífico escritor creacionista del que ya se ha hablado en este blog (aquí, firma con el pseudónimo de Harum Yahya).

Al parecer, el señor Oktar acusa al periódico de insultos personales. El mismo Oktar consiguió el mes pasado bloquear la web de Richard Dawkins. El año pasado también logró bloquear wordpress.com (ignoro si la causa fue el artículo que se le dedicó en este blog).

¿No resulta demasiado fácil conseguir órdenes judiciales para cerrar una web en Turquía? La buena noticia es que estas prohibiciones pueden sortearse en la práctica utilizando proxys

Esta noticia se publicó en The Guardian el 17 de octubre de 2008.

El Creacionismo es más que una teoría: es Fundamentalismo

19 comentarios

Archivado bajo Creacionismo, Evolución, Laicismo, Libertad de expresión